El proyecto crea una red solidaria de empresas, entidades sociales y voluntariado para recoger, poner a punto y entregar gratuitamente bicicletas a personas damnificadas sin alternativa de transporte. Gracias a la colaboración con la Fundación Alberto Contador –programa “Bicis para la Vida”–, Cáritas Diocesana, empresas del sector ciclista y transportistas, se han entregado ya cerca de 1.500 bicicletas y se han registrado más de 2.500 solicitudes, priorizando las situaciones de mayor vulnerabilidad social y laboral.
A partir de los datos de distancia media recorrida entre los municipios afectados y València (en muchos casos entre 20 y 30 km diarios), y de los factores de emisión de turismos de combustión, los indicadores ambientales del proyecto estiman un ahorro superior a 2,8 tCO₂ por bicicleta y año en los casos de uso más intensivo, así como un rango conservador de 1,5–2 tCO₂ anuales por bicicleta en escenarios de menor distancia recorrida.
La iniciativa demuestra que la bicicleta puede ser una herramienta de emergencia, resiliencia y cohesión social, capaz de reconstruir la movilidad cotidiana con criterios de sostenibilidad ambiental y justicia social.
