Entre los asuntos tratados en este encuentro han estado “la preocupante y creciente adquisición de parcelas y tierras de cultivo por fondos de inversión internacionales”, algo “que puede poner en riesgo nuestra soberanía alimentaria” y “la proliferación de plantas fotovoltaicas en fincas cultivables, incluso de regadío”, un problema que “exige una necesaria y urgente regulación”.
