Más en detalle, los datos indican que el sector privado es el baluarte de la creación de empleo, con 480.500 ocupados más, lo que da cuenta de su resiliencia en un contexto de elevada incertidumbre.
No hay que olvidar que las empresas siguen pendientes de las medidas propuestas para el mercado laboral, que pueden afectar al modelo de relaciones laborales y a la negociación colectiva. Esto puede pasar una elevada factura a la creación del empleo si se produce un cambio en el ciclo económico.
A este escenario de incertidumbre regulatoria, hay que añadir todos los riesgos procedentes del exterior, como el efecto de los aranceles en el comercio mundial, que pueden tener un impacto negativo en la actividad de algunos sectores.
Descenso de las horas trabajadas
Por otro lado, en términos interanuales, se produce una aceleración de la creación de empleo para el conjunto de la economía y, especialmente, en el sector privado. Sin embargo, las horas trabajadas descienden en el segundo trimestre.
Concretamente, las horas trabajadas aumentan un 2,4% en tasa intertrimestral, tras la leve caída del primer trimestre. Sin embargo, en tasa interanual, caen un -0,5% en el segundo trimestre, lo que supone un deterioro frente al 2,6% registrado en el trimestre anterior.
Por su parte, el empleo por cuenta propia modera su ritmo de crecimiento en términos interanuales, si bien destaca la mejora del número de empleadores, tras cinco trimestres de caídas.
Otra de las conclusiones que se extraen de esta última EPA es que, a pesar del leve aumento de la tasa de temporalidad en el sector privado (12,6%), esta sigue siendo muy inferior a la del sector público, que se sitúa cerca del 28%.
