Cada línea de pintura cuenta con un sistema individual de electroflotación REDOX®, capaz de tratar hasta 1.000 litros/hora de agua residual. Este proceso, basado en la electrólisis, permite eliminar contaminantes sin necesidad de productos químicos adicionales, evitando así la salinización del agua y facilitando su reutilización en el proceso productivo. Los únicos consumibles son los ánodos de sacrificio de aluminio, lo que simplifica el mantenimiento y reduce costos operativos.
El sistema opera en cascada inversa, optimizando el uso del agua al reutilizar los lavados más limpios en las etapas anteriores del proceso. Además, se han implementado purgas controladas para garantizar el cumplimiento de la normativa ambiental cuando la conductividad supera los 500 µS. Los residuos sólidos generados son tratados mediante un filtro prensa, minimizando su volumen y facilitando su gestión posterior.
Entre los beneficios destacados del proyecto se encuentran:
Reducción del consumo de agua: se disminuye la necesidad de aporte continuo de agua fresca.
Minimización de vertidos: Solo se purgan pequeñas cantidades cuando es estrictamente necesario, cumpliendo con los límites legales.
Sostenibilidad ambiental: Al evitar el uso de productos químicos agresivos, se reduce el impacto ambiental y se promueve la circularidad del agua.
