Toman este compromiso no solo porque sea el ingrediente más importante de sus bebidas (el 99% de una Coca-Cola es agua), sino también por su firme compromiso con las personas y el entorno.
Trabajan para aumentar la seguridad local y la gestión eficiente del agua, mejorar la salud de las cuencas hidrográficas que más lo necesitan con objetivos basados en el contexto de cada territorio.
El 100% de sus plantas cuenta con planes de protección de las fuentes de agua. Realizan evaluaciones periódicas, con metodologías internas y externas, para conocer la cantidad y calidad del recurso disponible en las cuencas hidrográficas, el estado de acuíferos y manantiales, así como los riesgos asociados a fenómenos meteorológicos extremos. Con los resultados obtenidos, definen planes de actuación específicos y medidas adicionales de protección. Además, reponen, al menos, el 100% del agua que embotellan a través de 12 proyectos medioambientales que incluyen restauración de humedales y lagunas, reforestación, protección de corredores naturales y tecnologías de riego eficiente, lo que contribuye al desarrollo social y económico local. En 2024, devolvieron a la naturaleza el 188,5% del agua que embotellaron.
