El proyecto desarrollado por la compañía se centra en el impulso de una nueva línea de deshilachado orientada a incrementar la capacidad productiva y mejorar la calidad de las fibras obtenidas. Gracias a esta inversión, la empresa puede recuperar y reincorporar al mercado alrededor de 5.000 toneladas anuales de residuos textiles, evitando que terminen en vertederos y contribuyendo activamente a la transición hacia un modelo textil más circular. El proceso, además, no requiere consumo de agua, lo que refuerza su posicionamiento como solución sostenible dentro del sector.
La incorporación de tres nuevos dispositivos de apertura ha permitido optimizar la longitud y resistencia de las fibras recicladas, ampliando su aplicabilidad, especialmente en residuos posconsumo, tradicionalmente más complejos de tratar. Esta mejora tecnológica incrementa la compatibilidad de las fibras con distintas tecnologías de hilado, facilitando su integración en nuevos desarrollos textiles y ampliando las oportunidades de mercado.
El proyecto responde también a la creciente demanda de materias primas recicladas por parte de fabricantes y marcas, alineándose con las exigencias normativas derivadas de la nueva Ley de Residuos y Suelos Contaminados. En conjunto, la iniciativa consolida a Llàcer como un referente en economía circular, combinando eficiencia productiva, reducción de emisiones y valorización real de residuos textiles dentro de la cadena de valor.
