En este contexto, la compañía ha diseñado un sistema de explotación y restauración que permite compatibilizar la actividad minera con los aprovechamientos tradicionales del territorio, preservando la productividad del suelo y reduciendo al mínimo la ocupación temporal de las parcelas. Este enfoque garantiza la continuidad de actividades agroganaderas en una comunidad estrechamente vinculada al aprovechamiento de la tierra.

El método aplicado en explotaciones como la de Yeyo se basa en un proceso simultáneo de explotación y restauración. El trabajo comienza con el desbroce y la retirada controlada de la tierra vegetal, conservada en acopios de baja altura para mantener su fertilidad. A continuación, los materiales aluviales se extraen y clasifican in situ, aprovechándose las fracciones no utilizables para rellenar y conformar la topografía final de la parcela. Después se reincorpora la tierra vegetal y se realizan labores de subsolado, mejora de nutrientes y siembra adaptada, orientada a pastos y usos agrarios, lo que permite una rápida recuperación productiva del terreno.

El resultado es una parcela restaurada en pocos meses, con topografía regular, suelo mejorado y condiciones óptimas para la mecanización agrícola. Este modelo demuestra que la minería puede integrarse plenamente en el territorio, generando beneficios ambientales, sociales y económicos. Por ello, ERIMSA ha sido reconocida con el 1er Premio Nacional de Buenas Prácticas Medioambientales de la Federación de Áridos-FdA 2018 y en los Premios Europeos, Aggregates Europe– UEPG Sustainable Development Award 2019.



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