La demolición no es el final, sino el inicio de un nuevo ciclo de vida de los materiales. Más allá de gestionar los desechos, convertimos cada demolición en un banco de recursos reaprovechando los residuos para fabricar hormigón sostenible. Con ello conseguimos reducir la necesidad de vertederos, racionalizar la explotación de los recursos naturales y demostrar que la economía circular y la sostenibilidad real son dos avances imprescindibles en el sector de la construcción.
La Planta H-ZERO materializa, a través de las divisiones históricas, soluciones reales de economía circular en las obras. Conseguir un árido reciclado lavado de excelente calidad permite reducir la demanda de áridos naturales, manteniendo así esas reservas. Se reduce la huella de carbono, minimizando también los costes de transporte de la arena y los áridos al realizar su fabricación cerca de centros urbanos. La valorización de los residuos de la construcción garantiza el triaje de residuos, reduce la necesidad de depósitos controlados y minimiza el riesgo de vertidos incontrolados. La disposición de un árido reciclado lavado de alta calidad permite la ejecución de proyectos públicos sostenibles, siendo una alternativa real a los productos naturales.
La planta cuenta con tecnología puntera y recibió el Premio Carles Ferrer Salat en la categoría de medio ambiente en el año 2021, y la Distinción de Oro en el Congreso Internacional de Reciclaje de Residuos de la Construcción y la Demolición 2024, celebrado en Zaragoza.
