En este sentido, defendió que la confianza debe dejar de entenderse únicamente como un valor intangible para convertirse en una auténtica infraestructura invisible de las economías, capaz de facilitar relaciones, ofrecer seguridad, favorecer un entorno adecuado para los negocios y permitir el desarrollo de proyectos a largo plazo.

La reflexión fue más allá de la reputación empresarial. En un contexto de profundos cambios, la confianza exige integridad, transparencia, buen gobierno corporativo, cumplimiento y, sobre todo, coherencia entre lo que las empresas e instituciones dicen y lo que hacen.

También hubo espacio para abordar el papel de la tecnología y la inteligencia artificial, sin perder de vista que la confianza sigue teniendo un componente esencialmente humano. El diálogo, el compromiso y la capacidad de generar relaciones sólidas entre empresas, instituciones y ciudadanos continúan siendo insustituibles.

 

Centroamérica: confianza, integración y oportunidades

Durante su intervención, el secretario permanente de CEIB puso en valor las fortalezas de Centroamérica como una región integrada, conectada y con importantes estructuras de cooperación empresarial e institucional.

En este contexto, destacó el potencial de las relaciones comerciales y de inversión que unen a los países iberoamericanos y centroamericanos. “No estamos hablando de caminos diferentes, sino de una red de relaciones comerciales en la que los mecanismos compartidos multiplican las oportunidades. Y es que Iberoamérica mantiene 200 instrumentos (acuerdos bilaterales, acuerdos comerciales regionales…) que potencian dichas relaciones, de los cuales 50 pasan por Centroamérica”, señaló.

La confianza, explicó, también se traduce en inversión y desarrollo. Cuando existe seguridad jurídica, estabilidad, transparencia e instituciones sólidas, se generan mejores condiciones para que las empresas inviertan, creen empleo y contribuyan al progreso de las sociedades.

Esta visión conecta directamente con el trabajo que desarrolla CEIB a través de su red empresarial iberoamericana, integrada actualmente por 29 organizaciones que representan a más de 33 millones de empresas, y con la que se busca reforzar la cooperación y la conexión entre empresas, instituciones y países.

 

Continúa hacia la XXX Cumbre Iberoamericana

La visita a Guatemala permitió, además, presentar y profundizar en los preparativos del próximo Encuentro Empresarial Iberoamericano. Una de las principales reuniones fue la que mantuvo en la Cancillería de Guatemala, con la participación de Julio Orozco, viceministro de exteriores, donde se abordaron los preparativos y los principales temas del próximo encuentro en Madrid, así como la importancia de contar con una participación activa del país y de todo el sector privado.

La reunión permitió también recordar la experiencia de la Cumbre Iberoamericana celebrada en La Antigua en 2018, que contribuyó a consolidar un nuevo modelo de Encuentros Empresariales, con una mayor participación de las organizaciones empresariales y un diálogo más directo entre el sector privado y los jefes de Estado y de Gobierno.

Reunión con los máximos representantes de CACIF y sus gremios afiliados



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