Esta iniciativa introduce prácticas agrarias que protegen el suelo, el agua y la biodiversidad, además de reducir la huella de carbono. Entre las medidas implementadas destacan la rotación de cultivos con legumbres, el uso de fertilizantes orgánicos, la siembra directa y la agricultura de precisión. Gracias a estas acciones, en 2022 se obtuvieron 4.200 toneladas de cereales con una reducción del 6% en emisiones de gases de efecto invernadero, así como mejoras notables en la salud del suelo y la biodiversidad. El objetivo para 2024 es triplicar la producción bajo este modelo.

Las técnicas de agricultura regenerativa aplicadas buscan conservar y restaurar los suelos y ecosistemas, promoviendo la sostenibilidad de los cultivos a largo plazo y generando beneficios tanto para los agricultores como para el entorno.

En el caso del tomate Solís, desde 2013 Nestlé ha puesto en marcha un programa que ha permitido ahorrar más de 1,4 millones de metros cúbicos de agua hasta 2023, equivalente al consumo diario de más de 10,5 millones de personas. Además, se ha reducido un 7% el uso de productos fitosanitarios y un 6% el de fertilizantes. Nestlé ha invertido 500.000 euros en los últimos cuatro años para acompañar a los agricultores en la transición hacia la agricultura regenerativa, mejorando la fertilidad del suelo, reduciendo el consumo de agua y promoviendo la biodiversidad. La proximidad de los cultivos a la fábrica también contribuye a disminuir las emisiones asociadas al transporte.



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