No se basa en declaraciones, sino en evidencias objetivas, siguiendo un reglamento, un checklist exhaustivo y la revisión documental realizada por un equipo auditor profesional.

Este sello demuestra que la empresa trabaja para reducir su huella ambiental, impulsa mejoras continuas, fomenta la economía circular, participa en las iniciativas voluntarias del sector y mantiene un impacto positivo sobre personas y comunidades mediante condiciones laborales seguras, igualdad y desarrollo profesional.

Tras la auditoría documental, un Comité Interno ratifica la concesión del sello, garantizando la máxima rigurosidad y transparencia del proceso. Su valor diferencial radica en que acredita lo que la empresa hace, no lo que dice, evitando cualquier forma de greenwashing y aportando un reconocimiento doble: fabricación nacional responsable y sostenibilidad real demostrada.

Esta marca permite poner en valor la industria española de los plásticos, su compromiso con el entorno y su contribución social, reforzando la competitividad del sector y ofreciendo a la sociedad una señal fiable para identificar empresas alineadas con un modelo de producción sostenible. Además, está alineada con todos Objetivos de Desarrollo Sostenible.



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