En este contexto, el uso de combustibles sostenibles de aviación (SAF, por sus siglas en inglés) se ha consolidado como una de las herramientas más eficaces para reducir el impacto climático del transporte aéreo, con un potencial de disminución de hasta el 80 % de las emisiones de CO₂ a lo largo de todo su ciclo de vida frente al combustible convencional.

Airbus apoya activamente esta transición y ha integrado el SAF en sus propias operaciones. En 2024, el 18 % del combustible utilizado en las operaciones internas de su división comercial y logística fue SAF, lo que supuso el empleo de más de 16 millones de litros de combustible sostenible. La compañía se ha fijado como objetivo alcanzar al menos un 30 % de uso propio en 2030. Asimismo, Airbus colabora con administraciones públicas y actores privados para impulsar un ecosistema favorable al despliegue del SAF, fomentando tanto la producción como la demanda y apoyando el desarrollo de marcos regulatorios adecuados.

Todos los aviones comerciales, helicópteros y aeronaves de transporte militar de Airbus están actualmente certificados para operar con mezclas de hasta el 50 % de SAF, con el objetivo de alcanzar la compatibilidad con el 100 % en 2030. Esta capacidad resulta clave para cumplir con iniciativas regulatorias como el mandato europeo ReFuel Aviation. Además, la producción de SAF se apoya en estrictos sistemas de certificación que garantizan el uso responsable de materias primas, con beneficios asociados para la biodiversidad, el desarrollo rural y la reducción de la dependencia energética.



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