Este tipo de cemento incorpora criterios ambientales en su producción, lo que permite reducir el impacto.

Además, en esta obra se emplean cenizas volcánicas procedentes de la erupción del Volcán Tajogaite como material secundario, lo que permite dar un uso útil a un recurso natural que, tras la erupción, generaba acumulaciones con efectos adversos sobre el entorno. Su incorporación al hormigón contribuye a disminuir la presión sobre vertederos y a reducir el consumo de materias primas vírgenes, avanzando hacia un modelo constructivo más eficiente y respetuoso con el medio ambiente, alineado con los principios de circularidad que promueve la compañía.

Para impulsar esta solución, Sacyr desarrolló un proyecto de innovación en colaboración con la Universidad de Córdoba, orientado a estudiar distintos usos y aplicaciones de las cenizas volcánicas.

La fabricación in situ del hormigón con estos componentes sostenibles permite optimizar la logística, reducir emisiones asociadas al transporte y mejorar el control de calidad del producto final. Esta medida se enmarca en el Plan Residuo Cero de Sacyr, que contempla cinco líneas de acción para fomentar la reutilización, el reciclaje y la valorización en todas sus actividades.

La iniciativa en la UTE Tijarafe no solo mejora el desempeño ambiental del proyecto, sino que también refuerza el compromiso de Sacyr con la innovación sostenible en infraestructuras, demostrando que es posible construir de forma más responsable sin comprometer la calidad técnica ni la eficiencia operativa.



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