Su planta industrial, reconocida por la Generalitat Valenciana como proyecto estratégico de territorio, constituye el núcleo operativo de un modelo de economía circular que convierte un residuo potencial en un nuevo recurso energético.

Mediante tecnologías avanzadas de inteligencia artificial y trazabilidad digital, TERA evalúa el estado real de las baterías y optimiza su reutilización en sistemas de almacenamiento de segunda vida o en nuevas aplicaciones de movilidad eléctrica. Este enfoque permite reacondicionar y recuperar hasta un 90 % de los materiales gestionados, reduciendo de forma directa la huella de carbono y la extracción de materias primas críticas.

Durante los últimos ejercicios, la compañía ha realizado 123 intervenciones de revalorización, evitando la emisión estimada de más de 240 toneladas de CO₂, según cálculos basados en estándares de la Agencia Europea de Medio Ambiente.

Gracias a su capacidad tecnológica, su contribución a la descarbonización y su impacto positivo en la cadena de valor del sector automovilístico, TERA se consolida como un referente nacional en la aplicación práctica de la economía circular y en el impulso hacia una industria energética más eficiente, sostenible y resiliente.



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