Cuatro objetivos para el horizonte 2040

El origen de la Estrategia europea de bioeconomía se remonta a 2012, cuando la Comisión presentó un texto que identificaba una serie de objetivos a los que debía contribuir la bioeconomía, como garantizar la seguridad alimentaria, gestionar los recursos naturales de manera sostenible, reducir la dependencia de los recursos no renovables, mitigar y adaptarse al cambio climático y crear empleos y mantener la competitividad de la UE.

Posteriormente, en 2018, se produjo una actualización que incorporaba un plan de acción que ponía el foco en el desarrollo de una bioeconomía sostenible y circular al servicio de la sociedad, el medio ambiente y la economía de Europa.

Dicho plan ha permanecido activo hasta finales del pasado mes de noviembre, cuando la Comisión Europea presentó la  Estrategia para una bioeconomía competitiva y sostenible de la UE que plantea como objetivos prioritarios para desarrollar de aquí a 2040:

  1. Garantizar la competitividad a largo plazo de la bioeconomía de la UE y seguridad de inversiones;
  2. Garantizar el suministro competitivo y sostenible de la biomasa, ya que, mantener la autosuficiencia de la UE en biomasa (un 90% actualmente) requiere impulsar el mercado de la biomasa secundaria, aumentar la recogida de residuos biológicos (biogas, metano…) y cerrar el ciclo de nutrientes y alcanzar los objetivos mínimos de reciclaje y reutilización de estos;
  3. Aumentar el uso eficiente y circular de los recursos biológicos;
  4. Posicionar a la UE en el mercado internacional, alineando estrategias globales e impulsando acuerdos comerciales y asociaciones estratégicas que garantice el acceso a terceros mercados, promoviendo estándares comunes y apoyando cadenas de suministro sostenibles.

 

Además de avanzar en la simplificación normativa, reducir los riesgos para aumentar la inversión público – privada en innovación y tecnología, e impulsar la contratación pública y las alianzas industriales voluntarias, la Estrategia identifica una serie de sectores con un importante crecimiento potencial de la demanda. 

Por ejemplo, en el caso de los mercados de materiales de gran potencial se integran los plásticos bio-basados, los de textiles naturales, los productos químicos, los fertilizantes y la construcción.   En el ámbito de las tecnologías se pone el foco en las biorrefinerías, la fermentación avanzada y el almacenamiento de carbono biogénico.

En definitiva, la Estrategia para una bioeconomía competitiva y sostenible de la UE representa una oportunidad estratégica para las empresas españolas y europeas, incluidas las pymes, de toda la cadena de valor, por su efecto multiplicador, por su capacidad de integración territorial, por el impulso que representa en términos de innovación y porque supone una herramienta para facilitar el acceso a la financiación.



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