El proyecto tuvo como objetivo maximizar la recuperación de valor de los activos mediante su reempleo, reutilización y reciclaje, minimizando la generación de residuos y las emisiones asociadas al proceso.

Este enfoque permitió transformar un modelo de desmantelamiento tradicionalmente lineal en un modelo circular, generando beneficios ambientales, económicos y sociales. La actuación se desarrolló siguiendo una jerarquía de gestión que priorizó la conservación del valor de materiales y componentes. En primer lugar, se promovió el reempleo de equipos completos en buen estado en nuevos emplazamientos, seguido de la reutilización de componentes para el mantenimiento o reparación de otras instalaciones. Los materiales restantes se gestionaron a través de reciclaje mediante gestores autorizados, valorización de fracciones no reciclables y, únicamente como última opción, eliminación en vertedero.

Este enfoque integral permitió asegurar la trazabilidad de todos los flujos de materiales y garantizar el cumplimiento de la normativa ambiental vigente. Para cuantificar los beneficios ambientales derivados de la reutilización de equipos, EDP desarrolló la herramienta ECO-D, basada en el análisis del ciclo de vida y alineada con la metodología europea EF 3.0. Esta herramienta permite calcular el impacto ambiental evitado considerando todas las fases, desde la fabricación hasta la gestión final de los activos.

Gracias a esta metodología, el proyecto logró evitar 1.065.876 kg de CO₂, ahorrar 519.868 m³ de agua y reducir el agotamiento de recursos en 25.735.290 MJ.



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